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domingo, 24 de mayo de 2009

Años más tarde


No se si os acordáis de Isidro, aquel amigo del banco, años después paseando con mi mujer por el Parque del Retiro, frente al estanque estaba Ana la hija de Isidro.

--Espera, ven,- es Ana, la hija de Isidro el que te conté que se pasaba el día en un banco frente a la oficina, no sabía nada de él, la vida te hace perder el contacto no por dejadez, sino por distancia

-¿Ana?,- No estaba seguro, sería ella

-¡Sí!

-Te acuerdas de mí,  desayunaba muchas mañanas con tu padre en aquel banco de la calle, - le presente a mi mujer

-¡Ah!, si, hola,- era parca en palabras como su padre

-¿Qué tal tu padre?

-Murió hace 15 días,- que torpe, no me fije que iba de negro

-Lo siento mucho de verdad, no sabes cómo apreciaba a  tu padre- nos sentamos a su lado y note que sus ojos se humedecieron,- tranquila

- Se que es ley de vida, pero duele

-Todo tiene su tiempo. De repente al igual que me pasó con su padre, Ana me dijo

-Sabes, mis padres se conocieron en ese banco

-Si eso si lo sabía, me lo dijo tu padre, y tu aquel día que te conocí,- poco a poco entramos en los recueros, y me conto como fue aquel primer día en el que Isidro conoció a Ana su mujer, nombre que pusieron a su primera hija

-Fue en la primavera del 37, bajaba mi madre por la calle y al pasar por el banco vió a un hombre doblado sobre sus rodillas, no sabe por qué, pero se acerco, le toco en el hombro y al incorporarse vio que la camisa estaba llena de sangre en el lado derecho, como pudo le incorporó y sus ojos se quedaron fijos uno en el otro, decía mi padre “Esos  ojos negros me hechizaron, su pelo moreno y peinado con aquella onda sobre el lado derecho, creí ver un ángel”, luego solo recuerda que despertó en una cama con el pecho vendado.

Mi madre se lo encontró caminando por el pasillo hacia la puerta de la calle y lo llevó nuevamente a la cama, no cruzaron palabra, solo sus ojos se hablaron, con tal intensidad que no necesitaron nada más.

Mi  padre decía que cuando Ana le miraba parecía tonto, y en otras pensaba que podía ser que fuese muda, ya que las pocas palabras cruzadas esos primeros días entre ellos solo habían salido de él, sin embargo, una ola de sensaciones le invadía todo su ser, algo en su interior le decía que ella sentía lo mismo, respiraban como un solo alma, se tocaban sin tocarse, y en su interior se fundían en pasión, y apuntillaba “Cuando pensaba que la pasión s desataría aprecia el Guardián del tesoro”, mi abuela.

Sabes, poco a poco se fue recuperando, se quedo en mi casa. No te he dicho que no tenía a nadie en Madrid, era de Cuenca.

Cuando pudo andar, siempre iban al banco donde se conocieron, y todos los años por el aniversario se sentaban y charlaban; en fin, terminó en boda.

Nuevamente sus ojos se humedecieron.

-Tranquila Ana, -Se tranquilizó,- Seguía intrigado por el final de la vida de Isidro, habría muerto en el banco, me decidí a preguntar a pesar de que sabía el dolor que seguramente le causaría, -Ana, perdona, te puedo preguntar algo

-Sí

- ¿cómo murió?,- Pasaron unos segundos y pensé que las lagrimas no le dejarían responder, y cuando le iba a decir que no importaba contesto

-En su cama, estábamos las hijas, se incorporó y nos dijo:

                Nenas, me voy con Ana al banco, miraba a la pared junto a la ventana, instintivamente miramos todas, cuando volvimos la vista a él, su cara reflejaba la felicidad de reencuentro con el amor de su vida, se había ido, un nudo en la garganta nos atenazó a todas, a la vez que  un cúmulo de sensaciones encontradas.

 ¿Sería verdad que mi madre estaba esperándole?.

Seguimos hablando con la hija de Isidro un buen rato y nos despedimos, caminamos hacia la salida del Retiro cogidos de la mano y sin cruzar palabra durante un buen rato.

 

Julio

5 comentarios:

CharlyChip dijo...

Bonito desenlace, a menudo se escucha que "nunca segundas partes fueron buenas" pero, cuando es la continuación perfecta...

Un abrazo

Julio dijo...

Gracias charly

La Gata Coqueta dijo...

Mi querido Julio, no se como lo consiges pero cada vez que vengo a verte siempre consiges envolverme en recuerdos de algún momento y dejar que aflore una lagrimita en mis ojos...

Ten por seguro que Ana lo estará esperando a Isidro con los brazos abiertos para el resto de la eternidad seguir disfrutando de su unión...

Un abrazo de corazón y desde el corazón.

¡¡UNA FELIZ SEMANA ESTA QUE COMIENZA PARA TODOS!!

"Premio Maria Amelia López Soliño" dijo...

Desde el blog en apoyo al “Premio Maria Amelia López Soliño” a la mejor bitácora escrita por una persona de la tercera edad, te agradecemos el cariñoso comentario de condolencia dejado en su blog y te animamos a estimular a los más mayores a seguir su ejemplo.

Un saludo afectuoso.

Julio dijo...

Gata te agradezco tu paso por aquí.
Un abrazo

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