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viernes, 21 de agosto de 2009

La magia está en tu imaginación

Sentado frente a la caja de cartón que aquella mujer le dio en el parque, pensaba:-¿Que había querido decir con aquello que la caja haría realidad cualquier sueño que él fuese capaz de plasmar con colores?.

Decidió mezclar el rojo cadmio y el cobalto, resulto un violeta cálido, comenzó a pintar y sin saber cómo se me encontró volando sobre un mar tranquilo, con montañas al fondo, entre las que se interponía un manto de niebla, pero no lograba alcanzarla.

-Solo puedes entrar usando tu imaginación,- Un pequeño lucero apareció frente a él, y sin esperar respuesta desapareció.

Buscó en sus bolsillos, encontró el pequeño escarabajo de cristal que un egipcio le regalo en aquel mercado, frente al templo de Kom Ombo, detalle por comprarle las chilabas.

De repente el escarabajo comenzó a brillar con una luz intensa, con destellos que pasaban de un azul marino intenso, hasta terminar siendo un violeta casi blanco que cegaron sus ojos, quedando envuelto en sus rayos.

Lentamente comenzó a cruzar la niebla, apareciendo ante él un valle. El escarabajo cambio a un color azul celeste, estaba casi a ras de suelo, rozando flores de un color blanco, otras carmín intenso, naranjas, entró en un manto de florecillas pequeñas color violeta con pétalos amarillos, de un perfume intenso, que le adormeció, los pétalos amarillos se le enredaron en los pies y le arrastraron al fondo de una cueva, no podía ver nada.

-¿Quién eres tú para venir a mi mundo?,- La voz salía de un intenso punto de luz plateado, no supo que responder.

Su escarabajo de cristal comenzó a cambiar de color, abrió la mano, tenía un color verde esmeralda, y los pétalos amarillos le soltaron.

-Necesitaría tener una linterna,- Como si el escarabajo pudiese leer su mente tomó un tono anaranjado brillante que dejó la cueva como inundada por el sol.

-¿Cómo saldré de aquí?,- pensó mirando a su alrededor

-¡Eh!, ¡Cuidado!,- Grito un pequeño ciempiés. El miriópodo pegó un pequeño salto para no ser pisado.-¡Perdona!,- Sí que tiene genio el bichillo

-¿Cómo se sale de aquí?,- No se podía creer que estuviese hablando con un bichejo como ese.

-¡Y yo que sé!, siempre he estado aquí.

-No le hagas caso, es un cascarrabias,- Intervino un pequeño escarabajo cornudo que pasaba.

-Te he oído,- contestó el ciempiés, - sabes que aquí se está seguro, ¿para qué va a querer alguien salir fuera y morir.

-No le hagas caso, tu escarabajo de cristal tiene la solución,- Parecía que todos conocían el poder de aquel escarabajo de cristal.

-Tienes que creer en él,- Una luciérnaga entró en la conversación. Tenía unas alas de mariposa grandes, de un tono azul con pequeños destellos y pequeñas briznas de polvo que se precipitaban al suelo, de sus antenas transparentes salía un pequeño sonido casi imperceptible, trato de moverse pero no pudo.

-Pero, ¿Cómo se sale de aquí?,- Insistió.

-Emplea tu imaginación,-Le contesto la luciérnaga perdiéndose en la cueva dejando una estela de polvillo brillante que delataba su marcha.

Miró el escarabajo de cristal de su mano y recordó lo que le dijo el egipcio sobre el escarabajo:”Es mágico, su magia te cuidará cuando uses tu imaginación, pero recuerda, la imaginación es magia”.

-Sí, si que es mágico, en menudo lio estoy metido, estoy preso en esta cueva.

Una mota se le metió en un ojo, trato de librarse de ella y se vio sujetado por la mano, se precipitaba contra ella, cerró los ojos ante el golpe y lo que notó fue luz, abrió los ojos y se encontró volando por encima de unas grandes montañas, un gran manto de nieve cubría los pinos de navidad, a su lado volaban dos grandes águilas.

-¡Estoy libre!, -La oscuridad de la cueva quedaba tan lejos….., la sensación de libertad era tan grande y a la vez en su interior tenía pánico a precipitarse hacia el suelo

-¡Arriba que no vas a llegar!,- La voz de su madre acababa de sacarle de su sueño, trato de volver a él pero no fue posible, se incorporó y observó que en su mano derecha tenía un escarabajo de cristal de apenas un centímetro.

Julio







viernes, 14 de agosto de 2009

mundo mágico

Las primeras luces del día entraban por la ventana de la habitación, se levantó del sillón en el que había pasado la noche, se desperezó y se acercó a la cama, su madre seguía con la respiración agitada, llevaba así dos días, se fue a la ventana y se apoyo en el marco dejando vagar su vista a través de los cristales, la ciudad comenzaba a despertar y las primeras gentes parecían caminar sin rumbo fijo.

La angustia le atenazaba el corazón a la vez que se sentía que algo intangible acariciaba su alma y calmaba su inquietud.

Su pensamiento vagaba en el recuerdo y una leve sonrisa involuntaria afloró en sus labios al recordar como su madre parecía tener poderes, no pasaba un día en el que una sentencia suya no se cumpliese.

-No te bajes la lima que se la clavaras a tu hermana, increíblemente poco después mi hermana tenía la lima en la pierna, - o cuando dijo, no te bajes las bolas que te pillara una moto, tres meses en cama me costó esta,- o comiendo en la mesa de la cocina, se volvía con el vaso de agua en la mano –“Toma el agua”, como podía haberme leído el pensamiento.

Lo verdaderamente sorprendente era como podía saber donde me encontraba en cada momento, siempre lo sabía, -No quiero volver a verte en los billares, pero si había entrado de vuelta del colegio y estaba a más de un km de casa, o –Que te ha pasado con Leandro, si nos habíamos pegado a la salida del colegio.

Hoy casi estoy seguro que cuando estaba en la cama con 40 de fiebre no me curaban las medicinas, me curaba su fuerza, como aquel vaso de agua con limo que me calmo la angustia del ahogo de las anginas.

El mejor momento mágico era el día de reyes, eran días en los que no sabias si vendrían y mucho menos si te traerían lo que querías, pero no fallaron ni un años, aquel balón de reglamento, aquella pistola, aquel coche, o aquel autobús de hojalata, aunque lo mejor era desbaratar las pinzas para hacer pistolas y disparar pequeñas piedrecitas a cualquier cosa. Pinzas que pacientemente volvía a montar mi madre.

En ese momento sintió un cálido abrazo, cerro lo ojos y dos lagrimas recorrieron su rostro, y una paz, que no tenía desde hacía días, se apoderó de su alma, se dio la vuelta y vio su rostro tranquilo, en ese momento supo que su madre siempre estaría con él, y recordó que había vivido en un mundo mágico en el que siempre fue feliz.


martes, 11 de agosto de 2009

Te llevo dentro



Silenciosa Cigüeña, decidiste…..
Convertirte en luz, en aire, en estrella.
Callada como siempre, nos dejaste.

Roto el alma; mi consuelo……
Sentir tu libertad sin tu presencia,
No poderte abrazar mi desconsuelo.

Y tu cuerpo menguado, Inhumado,
Revivirá caricias, y miradas,
Compartirá secretos con su amado.

No sé porque pero te siento,
Entre los agujos de los pinos,
En el murmullo del viento.

Te imagino en la cocina, entre cazuelas,
Con tus miedos, tus presentimientos y tus silencios
Regresando a tu pueblo, donde vuelas.

Lo sé mama……
Te llevo dentro

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