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miércoles, 12 de mayo de 2010

Y llegó el Otoño

Serían las 6 de la mañana cuando salía de casa, necesitaba casi 2 horas para llegar al trabajo, hacia frio, un ligero viento y los amenazantes nubarrones de lluvia, hacían más desagradable el día, sujeto la tartera bajo el brazo y se abrocho la chaqueta, continuó calle arriba, llegar al tranvía le llevaría más de veinte minutos.

Las primeras gotas impregnaron el aire de un agradable olor a tierra mojada, aceleró el paso, y aunque intento desviar sus pensamientos y que desapareciera esa sensación de angustia, ese miedo irracional que le provocaban sus pesadillas; pesadillas que desde hacía cuatro años, noche tras noche, le hacían revivir aquel día, aquel lunes 14 de Octubre del 46, cuando su jefe le dijo que tenía que acudir a la DGS, en la Puerta del Sol, ……….., trago saliva, pero tozudamente su mente volvía por el sendero vivido en sueños, le acusaron por no sé qué ley de responsabilidades políticas, ¿Por qué?, ¿Quién?., él que solo vivía y trabajaba para y por su mujer , con la que tan solo hacía poco más de un año que se había casado, y su hija de 6 meses; nuevamente se le hizo un nudo en la garganta, ambas se quedaron desamparadas, sin saber durante días que le había pasado, y lo que durante los meses siguientes fue peor para él, como subsistían, …, la llegada del tranvía le saco de sus pensamientos, ni siquiera tenía conciencia de cómo había llegado a la parada, lo tomo, comenzó a llover con algo más de intensidad.

Arreció la lluvia, el golpeo de las gotas contra el cristal de la ventanilla, distorsionaba las figuras de las personas que caminaban con sus paraguas por la acera, se fijo en los que no llevaban paraguas, era curioso como caminaban encogidos, en un intento vano de no mojarse, o de mojarse menos. Los charcos comenzaron a formarse sobre los adoquines de la calzada, el tranvía giro en Cibeles, dejando a la derecha el palacio de Correos, junto al bordillo, el agua se trenzaba en su encuentro con los adoquines, creando pequeños riachuelos, arrastrando pequeñas hojas a la deriva, le vino a la memoria las torrenteras en sus montes de Toledo, cuando de chinorri ponía cepos, que recogía por la mañana al día siguiente, cubierto por un impermeable de plástico verde, “Clin”, “Clin”, la campana del tranvía le devolvió a la realidad, miró por la ventanilla, le faltaban 3 paradas para llegar al curro, se fijo en la mujer que acababa de subir, llevaba de la mano a su hija de unos 5 años, la imagen de su mujer y de su pequeña, de edad similar, alivio en parte sus miedos, las adoraba, habían vuelto a ser una familia después de casi 3 años, aunque después de estos 6 meses, que parecía todo volver a la normalidad, se palpaba en el ambiente un miedo irracional, o tal vez no fuese tan irracional, -pensó; todos procuraban no mirar a los ojos a nadie que no conociera, parecía increíble que habiendo pasado más de 10 años de la guerra civil, seguía teniéndose miedo al vecino.

Seguía diluviando

lunes, 10 de mayo de 2010
















Kika Recuperada, increíble su poderío físico con su edad.
Gracias a todos
Un abrazo

Julio

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